SEIS GANADERIAS, UNA SOLA VEDAD: EL TORO DE LIDIA.

Concurso de ganaderias

Miguel Ángel Manzanares Niño (Alternativa Toros Radio Colombia)

Con un concurso de ganaderías se dio cierre a la feria de Medellín en su versión 24, ofreciendo una interesante oportunidad de apreciar las diferentes formas de concebir y entender al toro bravo. Las ganaderías seleccionadas fueron Achury Viejo, Santa Bárbara, La Carolina, Ernesto Gutiérrez, Fuentelapeña y El Paraíso, baluartes inequívocos de la cabaña brava nacional; al ruedo el torero francés Sebastián Castella, alternando con el colombiano Manuel Libardo y el triunfador de la feria de Medellín, el diestro Vasco Iván Fandiño.

Festejo lleno de matices, donde cada ganadero envío lo mejor de su casa, toros seleccionados a cuaderno, por su reata, estampa y conducta; pero como todo en la fiesta, la suerte es la que determina todo; quedan en la memoria los gestos de los ganaderos, la decepción en algunos casos, la rabia en otros, la felicidad y seguridad cuanto la suerte y la calidad se imponen. Quedan en la retina las lágrimas de don Santiago Tobon saludando desde el ruedo a una plaza que con sus palmas le daba las gracias por tantos años de afición, de amor y entrega frente al coso de la Macarena, cuya suerte, con su salida, es incierta.

Los astados, todos de calendario; bien criados, de excelentes hechuras y serios de pitones; respecto a su comportamiento sobresalen (Morgante 528 Kg) el toro de Ernesto Gutiérrez (No es de extrañarse por la calidad de su encaste); las hermosas formas del sobrero de La Carolina (Amolador 524 Kg), que vino a reemplazar una joya de toro (Corredor 447 Kg) de la ganadería de Santa Bárbara, que tuvo que ser devuelto por mostrar falta de coordinación en sus cuartos delanteros, todo un desperdicio pues tanto en presentación como en comportamiento el toro prometía demasiado; incluso acudiendo al capote sin tener el apoyo de sus manos; Sin embargo con los escasos minutos que estuvo en el ruedo el toro dio fe de su casa, de hermosas pintas y bravura congénita.

Recapitulado lo sucedido.

Achury Viejo (Castellano 448 Kg). Toro de buena presentación, como es propio de esta casa taurina; que le correspondió al diestro francés Sebastián Castella; de comportamiento mostró grandes complicaciones, quedándose corto en los viajes al capote, tardo al acometer la cabalgadura; con la muleta Castella opto empezó en tablas su faena; luego tanteando por el pitón derecho e intentando el toreo al natural; empero el toro carecía de acometividad; con el acero logra una estocada de mala factura recurriendo al verduguillo con el que mostró su enojo con el astado, incomodando al público de Medellín, que con gritos le reclamaba respeto para con el toro y para con la afición; hecho que no fue bien recibido por el torero que discutía con los tendidos, actitud impropia de un profesional de su condición y nivel. Silencio y pitos para el toro.

Santa Bárbara (Corredor 447 Kg) Un toro de bella estampa y pinta jabonero sucio; de salida mostraba su fortaleza y casta, Manuel Libardo lo recibe con verónicas de gran factura que, en un inicio mostraron la poca fuerza del astado, pero tras algunos lances, dejaron en evidencia un desequilibrio en los cuartos delanteros, atribuido quizás a algún problema neuronal o encalambramiento; empero el toro mostraba voluntad para embestir llegando al capote pese a no tener movilidad en sus remos delanteros; por desgracia el toro regresa a los corrales privándonos de verle en plenitud.

La Carolina (Amolador 524 Kg)  Segundo Bis, a falta de acuerdo por el sobrero de Santa Bárbara que al perder su toro no contó con el aval por parte de los apoderados españoles para recurrir al astado que tenían en corrales. El de La Carolina  fue un toro de excelentes condiciones, de gran crianza y desarrollo muscular óptimo, empero muy fino de fuerza, perdiendo los remos delanteros al capote; sin embargo, sus tendencias a humillar y galopar durante la lidia le permitieron a Libardo, montar una excelente faena por ambos pitones; imprimiéndole un sello de suavidad, respetando el tiempo y el espacio que necesitaba el toro; en la suerte suprema logra una estocada desprendida pero certera que pasaporta al buen toro, recibiendo como premio un apéndice y palmas para el toro.

Ernesto Gutiérrez (Morgante 528 Kg) Sin lugar a dudas el mejor toro del festejo, de excelente complexión, peso y comportamiento; un toro de noble conducta que humilla y transmite en el capote de Iván Fandiño; tras un buen paso por el caballo donde acude en dos ocasiones; Castella y Fandiño deleitan al público en el tercio de Quites (una parte ya olvidada en las corridas actuales) Castella se ciñe por Chicuelinas, y en replica Fandiño combina Chicuelinas con Granainas, exponiendo mucho pero dejando claro su lugar en la lidia; con los palitroques excelente presentación de James Peña y Jhon Jairo Suaza que saludan desde el tercio; en la faena de muleta Fandiño se recrea toreando al natural; cierra su presentación con un pinchazo profundo y una buena estocada, que le permite recoges una oreja al toro que fue premiado con vuelta al ruedo.

La Carolina (Segundero 500 Kg) Segundo toro del Lote de Castella; un astado cuajado de bonita lamina y emotivo de embestida que se encelo en el caballo; con la muleta el francés inicia doblándose con el toro, luego hila unas buenas tandas por la derecha, buscando sacar al toro de su querencia y fijarlo; por el pitón izquierdo el toro se muestra más emotivo y peligroso quedándose a la mitad del viaje; a mediados de la faena el toro empieza a irse a menos, pero la faena va en acenso; Castella se reconcilia con la afición que le aplaude y sigue con el ¡Olé!; buena faena que corona con una estocada de regular condición pero con la muerte suficiente; ganando en premio una oreja.

Fuentelapeña (Mantalhombro 454 Kg) De excelente presentación, astifino largo de cuello y de buenas hechuras; pero manso de comportamiento rajándose ante la muleta, distrayéndose y buscando los toriles, fue el toro del segundo lote de Manuel Libardo, un toro que era esperanza de una ganadería que se vio excluida (inexplicablemente) de la temporada grande Colombiana; faena de aguante y de persistencia en la que no se pudo hilar bien los muletazos, donde la persistencia se impuso al material. Con el estoque, Libardo, pincha y  monta una estocada de mala condición  que luego de un aviso hace doblar al toro. Palmas para el torero que trato pero el toro no dejo.

El Paraíso (Vendimiador 458 Kg) Un toro Jabonero de bonitas hechuras, con el sello característico de la dehesa de don Jerónimo Pimentel que pasta en las frías tierras de Choachi Cundinamarca; segundo del lote de Fandiño, un toro que prometía, teniendo en cuenta el excelente juego que dieron los novillos toros al inicio de la feria; desafortunadamente las expectativas se fueron a las tablas y rehuyeron la confrontación; Fandiño le mete ganas y logra sacar un par de buenos muletazos, pero el toro no copera y empieza a desarrollar sentido, obligando al Vasco a pasaportarlo, pincha y tras una estocada caída, da fin al toro y a la temporada taurina de Medellín.

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