NOTAS FINALES SOBRE UNA GRAN FERIA.

 

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Miguel Ángel Manzanares Niño (Alternativa Toros Radio Colombia)

Se acaba la feria taurina de Medellín en medio de la melancolía,  empero son los bellos recuerdos los que nos llenan las pupilas, por ejemplo la valentía de Roca Rey que rayaba con lo temerario, el triunfo de un Juan de Castilla que vino a validar su buen momento en su tierra; el hermoso espectáculo de ver a nuestra señora la virgen de la Macarena en el ruedo del coso que lleva su nombre.

Recordar los hermosos naturales del Juli y la entrega de Luis Bolívar, en una tarde de plaza llena, de no hay boletos, como deberían ser todas las tardes donde toro y torero se juegan su vida; El arte hecho jinete en Pablo Hermoso de Mendoza con “Disparate”, “Dalí” y “Pirata”; el carisma de Diego Ventura que con “Morante” nos recordó esa hermosa conjunción entre el arte y el juego, entre la muerte y la picardía.

Remembrar el hermoso juego de “Campesino” de Achury Viejo en la Muleta de Iván Fandiño; las pinceladas de arte de Perera y la profundidad de Talavante, junto al par de Calafia de Sebastián Vargas; recordar los majestuosos toros de La Carolina, todo un bastión de la cabaña brava nacional, que se despedían para siempre, dejando en los ruedos la impronta de casta y bravura que los hizo brillar durante 34 años.

Nos quedan los toros del Capitán Barbero poniendo el olor a miedo y peligro en el ambiente, pero a  la vez la admiración por esa hermosa creación que es el toro de lidia, vestido de diferentes pintas y hecho con el cuidado y perfección de un escultor. Nos llevamos el estilo de Urdíales, el alma de torero del “Cid” y las ganas de triunfo de Guerrita Chico.

Se acaba la feria regalándonos el bello recuerdo de ver seis interpretaciones de las palabras casta y bravura; el buen sabor de boca de ver a los grandes compartiendo ruedo; españoles, franceses, portugueses y colombianos, todos dentro del mismo traje, todos en el mismo ruedo, pues el toro no conoce de naciones solo conoce de arte y valentía.

La feria nos regala los buenos pares de Chiricuto (Jhon Jairo Suaza), Ricardo Santana, Jaime Devía y Garrido; el puyazo de estampa de William Torres, la sensibilidad de un público que valoraba con sus palmas la casta y la valentía; La feria nos regala la certeza de que la fiesta esta aún más viva y que junto a la veteranía los jóvenes y niños esperan su momento para tomar las riendas de nuestro futuro.

Se termina la feria de Medellín, con su plaza engalanada por las obras de Botero, sus noches de toros y de bellas mujeres; se termina con las lágrimas de un Santiago Tobón que se negaba a salir al ruedo y aceptar que la fiesta vive en Medellín gracias a su trabajo, que las palmas que le tributaban los tendidos eran de agradecimiento pero a la vez de tristeza pues a falta de toros, la incertidumbre se pasea por el ruedo de nuestra Monumental Plaza de Toros de La Macarena.

Se termina la Feria de Medellín y se termina la temporada grande, las botas se vuelven a guardar, los ¡Olé! Se ahogan en las gargantas, ahora solo nos queda recordar y soñar pues los taurinos de verdad al cerrar los ojos nos encontramos con la piel de ébano de un toro bravo.

Mil gracias Medellín.

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