El toro bravo, máxima verdad de nuestra fiesta.

Por Miguel Angel Manzanares Niño
Jefe Editorial Alternativa Network Colombia.
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(Fotografia David Osorio Giraldo)

El arte taurino, supone verdad, autenticidad y generosa entrega, es la conjunción de voluntades y anhelos; es una fiesta compuesta por momentos, efímeros para la retina pero eternos para el corazón, ayer en Cañaveralejo sucedió uno de esos momentos eternos para el verdadero aficionado, en franca lucha un gran ejemplar de la dehesa de don Ernesto Gutiérrez, impuso su calidad en el ruedo y se hizo digno de regresar a su hogar como un héroe. Los cánones de la fiesta caracterizan un toro de indulto como aquel q tiene: trapío, bravura, acometividad y transmisión; elementos presentes en Rotolando (528kg) que correspondió a Julián López «El Juli» un justo representante de eso que es escaso en las plazas de nuestros tiempos: El toro bravo, noble y generoso, un espejo en el que se reflejan las condiciones de un torero, y pues del otro lado encontró un Juli inspirado que se reencontró con el arte que lo llevo al lugar que ocupa en la historia de la fiesta.

Con un marco excepcional, de plaza llena, se dio inicio a la cuarta de abono en Cañaveralejo; un mano a mano entre Julián López «El Juli» y el más destacado torero nacional desde las épocas del maestro Rincón, Luis Bolívar, frente a los toros de la dehesa de don Ernesto Gutiérrez, encaste Murube Santa Coloma, que pasta en inmediaciones de la ciudad de Manizales departamento de Caldas.

Desde el patio de cuadrillas se notaba un ambiente de camaradería pero de respeto y concentración, pues un mano a mano es la medida perfecta para un torero, máxime en estos tiempos, donde las rivalidades entre figuras ha desaparecido abriendo paso a la comodidad e incluso complicidad; El Juli a validar su lugar Bolívar a defender su plaza.

Julián López «El Juli» abrió el festejo lidiando a Colibrí (528 kg) un toro de alegre salida, buena pelea en varas, recibiendo dos puyazos, que en la muleta mostró buenas condiciones por el pitón izquierdo, en general un toro noble pero con poca transmisión; pasaporta con el acero Julián tras pinchazo al primero de la tarde, silencio en los tendidos.

Al ruedo Bolívar recibiendo a Unidor (538 kg) con hermosa verónicas mostrando sentimiento y voluntad, con la muleta inicia pasándose al toro por la espalda, hilando en breve buenas series por los dos pitones, aprovechando las condiciones naturales del astado, con el acero estocada algo tendida pero certera, con la venia del respetable Bolívar cobra las dos primeras orejas del festejo.

El tercero de la tarde Anturionegro (544 kg.) Se vio muy bien de salida, «El Juli» se ve más a gusto dándole una buena tanda de verónicas; tras un breve paso al caballo, chicuelinas de gran factura; con la muleta pases y pases de gran nobleza pero leve transmisión, el toro sumamente noble y «El Juli» embebido en la muleta; finalmente con una certera estocada termina la faena y reclama las dos orejas, el público entregado.

En el segundo turno Bolívar, frente a Madre monte (534 kg) encuentra un toro de bonitas hechuras, con más picante que sus hermanos, lo recibe por chicuelinas en el centro del ruedo, primer y segundo tercio sin novedad, salvo el excelente par de Ricardo Santana; faena muleteril iniciada al hilo de las tablas, que logra vincular al público, a diferencia de los anteriores el toro muestra una embestida más compleja que no permite hilar una faena, con el acero una estocada tendida y trasera pone punto final al toro, silencio para el torero, pitos en el arrastre para el astado.

La apoteosis llegó en el tercero del Juli, Rotolando (528 kg.) Un toro alegre de salida, fuerte en el caballo, tumbado a Diego Ochoa y encelándose en el peto; tras su paso por el caballo, Julián identifica las buenas condiciones del astado, ejecutando las «Lopecinas» otrora «Calecerinas» emocionando y comprometiendo al público; con la muleta excelentes condiciones por los dos pitones, hilando pases con facilidad, el público entregado, serie tras serie, y se empiezan a ver los pañuelos blancos, el corazón de los taurinos emocionado, ante el gran toro de Gutiérrez, se concede el indulto, pero El Juli, no se detiene, a un toro de esta condición no se le ve todos los días, le arranca cuatro series más, simula con su mano la estocada y el mismo, como se debe hacer por respeto con el toro bravo, lo lleva a la puerta de toriles, Rotolando se va entre la apoteosis del respetable, que lo ve como el gran regalo de la feria que en la tarde de ayer celebraba los 59 años de inauguración de su plaza.

Bolívar Recibió a porta gayola al sexto y último del festejo Astronauta (506 kg), tras el indulto el colombiano entiende que debe ir por todo, con el capote se muestra variado, con la muleta se encuentra con un toro al que le cuesta humillar por su misma fisionomía, Bolívar lo entiende y plantea una faena a media altura, coronada con una excelente estocada.

A destacar:
– El gran toro de la dehesa de Ernesto Gutiérrez, merecedor de indulto.
– La actitud generosa y afable del Juli en el patio de Cuadrillas. La sensibilidad de la afición caleña.

Para reflexionar:
La concurrencia del público no se puede condicionar únicamente por la presencia de las figuras, la supervivencia de nuestra fiesta necesita más tardes de lleno total pues donde un hombre se enfrente a la fuerza intempestiva de la bravura debe estar el aficionado valorando y apoyando.

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